Este movimiento artístico nació con un propósito claro: comunicar la fe cristiana a través de imágenes, en una época donde la imagen era un medio fundamental de enseñanza espiritual.
Origen del Arte Quiteño
Con la llegada de las órdenes religiosas, especialmente franciscanos, dominicos y jesuitas, se establecieron talleres de formación artística donde se enseñaban técnicas europeas de pintura y escultura. Sin embargo, los artistas locales no se limitaron a replicar modelos extranjeros: reinterpretaron el arte sacro, incorporando rasgos culturales, emocionales y expresivos propios.
Así surgió un estilo profundamente espiritual, cercano al pueblo y cargado de simbolismo.
Características principales de la Escuela Quiteña
El arte quiteño se reconoce fácilmente por una serie de elementos distintivos:
- Escultura en madera policromada, con acabados detallados y expresivos.
- Uso del estofado en oro, técnica decorativa de gran riqueza visual.
- Rostros intensamente emotivos que transmiten dolor, fe, esperanza o devoción.
- Influencia barroca, con movimiento, dramatismo y profundidad narrativa.
Estas características hicieron que las imágenes religiosas no fueran solo objetos decorativos, sino elementos vivos de devoción.
Entre los grandes maestros del arte quiteño se destacan figuras como Bernardo de Legarda, autor de la icónica Virgen de Quito, y Manuel Chili “Caspicara”, reconocido por la fuerza expresiva de sus esculturas religiosas.
Hoy, el legado del arte quiteño sigue vivo en iglesias, museos y colecciones privadas, y continúa inspirando la creación de arte religioso contemporáneo basado en técnicas tradicionales.
Nacimiento en Madera
Nacimiento, tallado en madera de escuela quiteña, 50 cm.
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