Madona en Madera

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La Virgen con el Niño, conocida como la «Madona», es el motivo mariano más universal, exaltando a María en su rol de Madre de Dios. Esta representación fusiona la iconografía clásica del arte europeo con el profundo sentimiento religioso y las técnicas escultóricas del Nuevo Mundo. La obra es un testimonio de la adaptación de los modelos canónicos a la sensibilidad barroca quiteña.

Esta exquisita imagen es una talla en madera fiel a la tradición de la Escuela Quiteña (siglos XVII-XVIII), que toma como inspiración la escena clásica de la Madona italiana, pero la reviste del dramatismo y el detalle característicos del barroco colonial. La escultura presenta a la Virgen en una pose de ternura maternal, sosteniendo al Niño Jesús. Esta es una Obra de Arte Única, fruto de un meticuloso y dedicado trabajo artístico manual. Cada curva de la talla, cada pincelada de color y cada detalle ha sido ejecutado por artesanos calificados que preservan las técnicas ancestrales de la Escuela Quiteña. El resultado, una escultura con un alma propia, donde la impronta de la mano del artista garantiza su exclusividad.

Características Artísticas de la Escuela Quiteña
Esta escultura deslumbra por la aplicación de las técnicas de imaginería más preciadas de la escuela:

  • Talla en Madera: La imagen está magistralmente tallada, utilizando la madera como material noble para conferirle solidez y una presencia única.
  • Policromía y Esgrafiado: Muestra una rica paleta de colores sobre los cuales se ha aplicado la técnica del esgrafiado, un grabado fino en la pintura que permite vislumbrar el brillo del metal que está debajo. Las vestiduras de la Virgen y el Niño irradian riqueza visual.
  • Pan de Oro (Estofado): El uso del pan de oro en el manto y la túnica, a través de la técnica del estofado, crea un efecto de brocado de tela rica que realza la realeza y la divinidad de las figuras.
  • «Mater Amabilis» Quiteña: A diferencia de las rígidas representaciones medievales, esta «Madona» quiteña adopta la estética de la «Mater Amabilis» (Madre amorosa), con gestos y miradas que enfatizan la ternura y la conexión humana entre madre e hijo, característicos del barroco.
  • Realismo y Encarnado: Presenta una expresividad emotiva y un detallado encarnado (policromía de la piel) que busca humanizar a la figura. El uso de ojos de cristal aporta una mirada de gran profundidad y realismo a la Virgen.

 

Simbología y Devoción
Esta representación exalta la maternidad divina y la naturaleza humana y divina de Cristo. El Niño Jesús suele aparecer en gesto de bendición o sosteniendo un objeto simbólico. La escultura busca generar una conexión emocional con el fiel, recordándole la gracia y la protección incondicional de la Madre de Dios. La composición, a menudo dinámica y asimétrica, subraya el movimiento y la vida, sello inconfundible del arte quiteño.

Cuidado de la Talla en Madera Policromada
Para preservar la belleza y los tonos de esta obra de arte única, sitúela en un lugar estable. Se recomienda evitar la humedad y los cambios bruscos de temperatura, así como la exposición directa y prolongada al sol, que podrían dañar la madera, la policromía y el pan de oro. Para eliminar el polvo, use un paño suave, seco o un pincel de cerdas finas.

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 60 cm