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Nuestra Señora de Quito, inspirada en la Inmaculada Concepción y popularmente conocida como la Virgen de Legarda por su creador, Bernardo de Legarda, es la advocación mariana cumbre de la Escuela Quiteña (siglo XVIII). Esta imagen, que representa a María en movimiento y triunfante sobre el dragón, se convirtió en el pilar de la identidad artística y religiosa de la Real Audiencia.
Esta exquisita imagen es una auténtica representación del arte barroco colonial americano, siendo una talla en madera fiel a la tradición de la Escuela Quiteña (siglos XVII-XVIII). Esta pieza es una Obra de Arte Única, fruto de un meticuloso y dedicado trabajo artístico manual. Cada curva de la talla, cada pincelada de color y cada detalle ha sido ejecutado por artesanos calificados que preservan las técnicas ancestrales de la Escuela Quiteña. El resultado es una escultura con un alma propia, donde la impronta de la mano del artista garantiza su exclusividad.
Características Artísticas de la Escuela Quiteña
Esta escultura deslumbra por la aplicación de las técnicas de imaginería más preciadas de la escuela, centradas en el dinamismo barroco:
Simbología y Devoción
Esta representación exalta a María como la Inmaculada Concepción y la Reina de América. Ella se halla de pie sobre la media luna y el dragón (símbolo del pecado o el demonio), en una pose de triunfo. El dinamismo de la figura y sus alas la proclaman como la patrona y protectora de la ciudad de Quito.
Cuidado de la Talla en Madera Policromada
Para preservar la belleza y los tonos de esta obra de arte única, sitúela en un lugar estable. Se recomienda evitar la humedad y los cambios bruscos de temperatura, así como la exposición directa y prolongada al sol, que podrían dañar la madera, la policromía, el pan de oro y el baño de plata. Para eliminar el polvo, use un paño suave, seco o un pincel de cerdas finas.